Hitchcock, más allá del suspense

alfred-hitchcock-wallpaper

¿Qué más se puede decir de Sir Alfred Hitchcock a estas alturas? Parece que todo esté ya contado, ¿verdad? Pues en la Fundación Telefónica de Madrid han conseguido aún sorprendernos con su exposición. Y en Más Que Traductores no nos podíamos perder semejante evento.

Quizá las nuevas generaciones ni siquiera sepan ya quién fue el tantas veces llamado “maestro del suspense” (lamentablemente hace tiempo que los canales de televisión no programan películas anteriores al siglo XXI), pero cualquiera con un mínimo interés por el cine debe conocerlo. Y desde luego, su arte debería estudiarse en los ciclos formativos de secundaria. Porque lo que este hombre hacía (siempre en colaboración con su mujer, Alma Reville) era arte dentro del cine.

618eca921e17da3427d80aaf2d881140
Psicosis

Y la exposición no deja lugar a dudas. En las distintas secciones viajamos de sus puestas en escena al vestuario, pasando por una sala completamente dedicada a “Psicosis” (“Psycho”) a la que se accede a través de la cortina de una ducha (que más bien parece la entrada a un matadero, ajustándose perfectamente a lo que el maestro hubiera concebido para recibir a los visitantes), su anticipado sentido comercial del marketing (no hay más que ver el tráiler de “Psicosis”), su tan conocida obsesión por las rubias o una sección dedicada exclusivamente a los besos en sus películas. Porque las historias que nos narraba el director británico no eran sólo misterio y suspense, no se centraban únicamente en conseguir una atmósfera perturbadora o en sorprender e incluso aterrorizar a los asistentes a las salas; en sus películas había también mucho erotismo soterrado. De hecho, una de ellas tiene el honor de contener el beso más largo de la historia del cine. Se trata de “Notorious (en España “Encadenados”), en la quea656833bbf3e1b63ce271e9e70b263dc Ingrid Bergman y Cary Grant (dos de los habituales en el cine de Hitchcock) se mantuvieron pegados durante dos minutos y medio, en una de las escenas más sensuales de la historia del cine. Eso sí, el larguísimo beso estaba formado por diminutos besitos, cada uno de los cuales duraba escrupulosamente tres segundos, el tiempo máximo que estipulaba el Codigo Hays, la censura de la época en Hollywood.

Y si hablamos del Hollywood dorado deberíamos mencionar que el maestro trabajó con algunos de los más grandes actores y actrices de entonces. A los ya mencionados podemos añadir James Stewart, Gregory Peck, Grace Kelly, Montgomery Clift, Paul Newman, Laurence Olivier, Maureen O´Hara, Joan Fontaine, Shirley Maclaine, Anne Baxter, Marlene Dietrich, Sean Connery, Kim Novak, Joseph Cotten, Julie Andrews, Doris Day o Tippi Hedren. Por cierto, esta última acaba de descubrir en su autobiografía las maldades del director con el que trabajó en las dos películas que le dieron la fama, “Los pájaros” tumblr_lrgicbjd3s1qa(“The birds”) y “Marnie la ladrona” (“Marnie”). Otros grandes títulos de Hitchcock incluyen “Rebeca”, “Recuerda” (“Spellbound”), “Sospecha” (“Suspicion”), “Extraños en un tren” (“Strangers on a train”), “Yo confieso” (“I confess”), “El hombre que sabía demasiado” (“The man who knew too much”), “La ventana indiscreta” (“Rear window”), “Con la muerte en los talones” (“North by Northwest”), “Vértigo”, “Cortina rasgada” (“Torn curtain”). Títulos sugerentes para uno de los mayores cineastas de la historia que, en su tiempo, llegó a ser despreciado como artesano.

El día que +QT visitó la exposición, había una cola para entrar que llegaba hasta la Gran Vía. Y ciertamente se merecía la espera. Si has cometido el pecado mortal de no conocer el cine de Hitchcock, este es el momento para hacerlo. Si ya lo conoces, disfrutarás enormemente con esta exposición. Estará allí hasta febrero. Pero ten cuidado si descubres una sombra siguiéndote según subes las magníficas escaleras de la Fundación Telefónica. Sobre todo si lleva un cuchillo en la mano…

hitchcock3

Hitchcock, más allá del suspense
Tagged on:                                 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *