Bilbao más allá del Guggenheim

Hace unos días se celebró en Bilbao una de las muchas iniciativas culturales que se agolpan en el calendario de esta ciudad, el Open House Bilbao. 47 edificios abrieron sus puertas para que los ciudadanos pudieran conocer sus secretos más escondidos. Más Que Traductores, evidentemente, se unió al singular paseo y tuvo que decidir en muchos casos entre esperar cola o plantearse volver en otras fechas.

Y es que los habitantes de ciudades pequeñas están siempre hambrientos de iniciativas. Y claro, en Bilbao, todo pasa por el emblemático Museo Guggenheim. Que está muy bien, pero no es ni mucho menos la única opción en cuanto a cultura. Igual que el histórico Teatro Arriaga tampoco es lo único cuando hablamos de escenarios.

Muchos visitantes amplían su curiosidad y se acercan hasta el Museo de Bellas Artes, joyita del arte medieval y del arte vasco moderno, con interesantes exposiciones temporales, como la que hay en estos momentos: “Colección Alicia Koplowitz”. Además, el edificio y el parque que lo rodea bien se merecen la visita.

Pero en el panorama artístico bilbaíno hay mucho más que museos: galerías de todo tipo inundan el centro. Entre sus más representativas se encuentra la Sala Rekalde, histórica galería a dos pasos del Guggenheim con programación estable de exposiciones, talleres y actividades múltiples. El centro cultural La Alhóndiga, o Azkuna Zentroa como se la ha rebautizado recientemente, también alberga exposiciones de lo más llamativas, como la que está a punto de llegar titulada “Margaret Harrison, diálogos entre el sexo, la clase y la violencia”. Además, de nuevo, el edificio (antiguo almacén de vino) se merece una visita y también ofrece ciclos de cine temporales, cartelera estable de cine, obras de teatro, danza y conciertos. Y entre las galerías de arte de recorrido más reciente se encuentran Espacio Marzana y Aldama Fabre, ambas en la zona más hipster de Bilbao, al otro lado de la ría frente al Casco Viejo.

Y si de espacios alternativos hablamos no tenemos más que cruzar la ría por el Puente de San Antón y estaremos delante del Hika Ateneo, que alberga desde debates sobre sexualidad, identidad o inmigración a presentaciones de libros, conciertos o fiestas con motivación social.  Si volvemos por la ría y pasamos por el Mercado de la Ribera, al cruzar el Puente de la Merced nos encontramos el mítico Bilborock, una iglesia desacralizada que lo mismo acoge conciertos de rock que Zinegoak, el festival de cine gay de Bilbao. Y si continuamos nuestra ruta fluvial (la ría es la arteria que define la ciudad) y nos vamos al otro lado de la ciudad, entramos en la aún península de Zorrotzaurre, que pronto se convertirá en isla y constituirá lo último en desarrollo urbanístico en Bilbao. Pero por ahora aún conserva su identidad seudoporteña, con viejos esqueletos de antiguos talleres y fábricas en desuso. Una de ellas, la Fábrica de Artiach, da cobijo todos los domingos al mercado Open your ganbara (que juega entre el inglés y el euskera, literalmente: “Abre tu armario”), centro de reunión de todo tipo de gentes y tribus con la posibilidad de conocer las dinámicas actuales de la ciudad, a la vez que te puedes comprar un disco, un cómic, una camiseta o un muñeco de Spiderman de los años 70. En uno de los edificios próximos se encuentra Zawp (Zorrotzaurre Art Work in Progress), que además engloba a La Hacería, movimientos culturales que trabajan en la revitalización social, económica y cultural del barrio con todo tipo de actividades. Además son vecinos de Pabellón 6, centro alternativo autogestionado de Artes Escénicas, con sus salas pequeñas y personales que retienen ese regusto de taller reciclado.  Y volviendo hacia el centro de Bilbao por la ría nos encontramos junto al puente de Deusto con La Fundición, especializada desde hace 30 años en traer danza contemporánea a la ciudad.

Pero aún hay más, festivales de cine corto y documental, de cine de montaña o de marginados, de cine de mujeres, de terror y fantasía… También hay festivales de danza, de humor, de jazz, de circo en la calle, noche en blanco, día de los museos… Lo mejor es que planees tu visita teniendo en cuenta todo esto y te informes bien de lo que se cuece en la ciudad durante tu estancia.

Bilbao más allá del Guggenheim
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